Monumento a Práxedes Mateo Sagasta

27/Abr/2012 en Parques, Monumentos
Práxedes Mateo Sagasta, nacido en Torrecilla en Cameros el 21 de julio de 1825, fue un ingeniero de caminos y político español al que el Ayuntamiento de Logroño declaró hijo predilecto en 1882 (29 de abril) y al que el 5 de julio de 1890 acordó levantar una escultura que se inauguraría el 18 de enero de 1891 y que se encuentra ubicada ahora en la parte oeste de la glorieta del Doctor Zubía.

Se trata de un bronce que representa a Sagasta de pie, de cuerpo entero y de tamaño algo superior al natural. Es obra del escultor Pablo Gibert (autor también de dos estatuas ecuestres del General Espartero, una que se encuentra en el Espolón logroñés y otra similar en Madrid), en la que aparece con una gabardina larga y sujeta en la mano izquierda un documento enrollado.

Inicialmente fue ubicada, sobre una gran columna de influencia toscana y una fuente, frente a la fachada norte del Convento del Carmen, terrenos que ocupa ahora el instituto Sagasta. En ese lugar permaneció hasta que el 7 de abril de 1938 el Ayuntamiento acordó trasladar el monumento frente a las Bodegas Franco Españolas (a la otra orilla del Ebro, un lugar no tan digno), manteniendo el pedestal y la columna pero sin fuente.

Una mala noche de 1941 (29 de noviembre) alguien consiguió arrancar la cabeza a la escultura y tirarla al Ebro. Esta no pudo ser recuperada y fue el gran artista logroñés (pintor acuarelista) Jesús Infante el que se encargaría de rehacerla. La estatua quedó en los almacenes municipales durante 35 años, hasta que la corporación dirigida por el alcalde Narciso San Baldomero decidió colocarlo (12 de enero de 1976) en la zona oeste del rebautizado un año antes como Instituto Práxedes Mateo Sagasta.

Tanto la pérgola que acompañaba el monumento (construida en 1941) como los alrededores del Instituto Sagasta fueron objeto de una importante remodelación que sería inagurada por el alcalde Manuel Sáinz el día 21 de marzo de 1991.

Más recientemente, en 2009, el Ayuntamiento volvió a remodelar la zona, dotando a la estatua de un pedestal de granito macizo de 3,5 metros (por 1,85 del anterior) que permite a Sagasta lucir como merece.